martes, 24 de enero de 2012

Envejecimiento saludable


                                   DECÁLOGO DE LAS PERSONAS MAYORES

                 Según un estudio europeo de Pfizer sobre “Envejecimiento saludable”, dos de cada tres personas de más de 55 años se sienten infravaloradas por la sociedad y se encuentran cada vez más aisladas de sus familias. Además, casi un tercio de los encuestados respondieron que lo que más les gustaría cambiar es el trato condescendiente que reciben y la percepción de que son una carga social.
                 El estudio comparaba el estilo de vida, las actitudes, opiniones, preocupaciones y principales problemas de las personas mayores en cinco países europeos: España, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido.  Con respecto a la salud, los que menos fuman son los españoles y los que hacen más ejercicio, los alemanes. Los franceses llevan una vida sexual más activa; los italianos son los más apegados a la religión y las mujeres de la tercera edad que menos beben, las españolas. Más de la mitad de los encuestados no está satisfecho con la pensión que percibe, que en el caso español se les va casi completamente en artículos de primera necesidad y productos básicos para el hogar.
Envejecimiento y salud
                 Envejecer de manera saludable no sólo consiste en tratar las enfermedades y discapacidades asociadas al envejecimiento – afirma            Anne-Sophie  Parent, directora del Grupo Defensor de los Derechos de las Personas Mayores – También incluye participar en la sociedad de una forma activa y plena”.
                 Conscientes de ello, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, ha elaborado un “decálogo de las personas mayores” que toda sociedad democrática y desarrollada, como la nuestra, debería cumplir:
1.    El alto envejecimiento de la población española es un logro histórico. El envejecimiento de un país es consecuencia de su progreso, en ningún caso debe presentarse como una carga o problema.
2.    Toda persona mayor debe sentirse orgullosa por haber llegado ahí. Envejecer supone haber sobrevivido a enfermedades, accidentes... por lo que deberíamos sentirnos afortunados y orgullosos de llegar a cumplir muchos años.
3.    La vejez puede ser una etapa de la vida tan positiva como cualquier otra. Con los progresos de la ciencia y el desarrollo económico y cultural la vejez puede ser una etapa productiva, creativa, afectiva, llena de relaciones sociales, de calidad de vida, independencia... Los estereotipos negativos que se asocian a las personas mayores resultan inadecuados y no son ciertos.
4.    No es justo fomentar temores y sobresaltos en las personas mayores. Los españoles que llegan a la vejez se merecen vivir sin la amenaza constante de la pérdida de derechos adquiridos: pensiones, atención sanitaria...
5.    Tienen que desaparecer todas las formas de discriminación por la edad. La edad no debe ser un factor de discriminación en los aspectos educativos, laborales, asistenciales...
6.    La dependencia no es consecuencia de la edad. Las situaciones de incapacidad o dependencia son más frecuentes con la edad, pero en modo alguno son consecuencia de la misma.
7.    Es posible disminuir la frecuencia e intensidad de la dependencia. La educación sanitaria, la prevención, el control de las enfermedades y la recuperación de la función perdida, son las medidas necesarias para disminuir la dependencia. Con los recursos sanitarios actuales que tiene nuestro país, es posible conseguir estos objetivos.
8.    La atención geriátrica es un derecho básico. La Geriatría es una especialización sanitaria eficiente e imprescindible para limitar la dependencia en su justa medida, disminuir el sufrimiento y aumentar la calidad de vida de las personas ancianas con problemas de salud complejos. Sin embargo, la mayoría de nuestros mayores no tienen acceso a estos especialistas cuando lo necesitan.
9.    Es necesaria una Ley de Dependencia justa, que apoye a las familias. Cuando las situaciones de dependencia se producen, es preciso ayudar a las familias en los cuidados, con la potenciación domiciliaria en primer lugar, y con internamientos temporales o definitivos cuando se requiera, en centros donde se garanticen cuidados de calidad. También en este aspecto en España estamos por debajo de la media europea.
10. No se debe relacionar vejez con el fin de la vida. La vejez termina con la muerte. Pero también, a veces, la infancia, la juventud y la madurez pueden acabar de la misma manera. La vejez es una etapa que merece vivirse en plenitud y no como una antesala de la muerte en la que “no vale la pena hacer nada”.